CONSCIENCIA DESDE EL CORAZÓN Siente cada momento vives, vive cada momento que sientes.

CONSCIENCIA DESDE EL CORAZÓN Siente cada momento vives, vive cada momento que sientes.

CONSCIENCIA DESDE EL CORAZÓN Siente cada momento vives, vive cada momento que sientes. 150 150 Manel y Marina

El pasado ya finalizo y no lo podemos cambiar. El futuro aún está por llegar y nos es totalmente desconocido, no sabemos que pasara. Ahora lo único que tienes es el momento que vives, este mismo momento, el presente. Vamos hacer del momento presente algo maravilloso en el cual estar,  el único lugar que puedes crear, decidir, pensar, sonreír, actuar o vivir…desde tu corazón!!

“El mindfulness lo tenemos que practicar prestando atención de una manera específica, en el momento presente, con el corazón abierto, evitando en lo posible ser reactivo o juzgar” 

-Dtr.Jon Kabat-Zinn-

Que nos dice:

Prestar atención. Para ser consciente hay que prestar atención.

Momento presente. Estar aquí y ahora implica que solo tienes que ser consciente de lo que pasa ahora. Lo que vives es correcto tal y como lo ves.

Evita reaccionar. Siempre reaccionamos automáticamente según nuestra experiencia al vivir cualquier situación, sin prestar la suficiente atención.

Evita juzgar. No juzgues lo que vives como bueno o malo, como algo que gusta o no. No filtres lo que pasa, deja que pase sin más.

Con el corazón abierto. Eso implica enriquecer lo que vives con cualidades  como la bondad, la comprensión, la ternura y la cordialidad.

La meditación no es no pensar en nada. La meditación consciente es prestar atención de manera metódica a lo que tú decidas.

En la meditación consciente nos centramos en los siguientes aspectos, o en una combinación de ellos:

  • Sentir la propia respiración
  • Sentir uno de los sentidos.
  • El cuerpo
  • Los pensamientos o emociones

Si observas tus pensamientos, descubrirás su patrón habitual. Los pensamientos tienen gran impacto en las emociones y en las decisiones que tomamos, por lo que ser conscientes de ello es de gran ayuda.

En la consciencia plena, aceptación quiere decir que somos conscientes de lo que estamos viviendo en este momento presente. Aceptar no implica para nada resignarse, ni rendirse

El cuerpo y la mente van cogidos de la mano, forman un solo ente. Si nuestra mente está tensa con pensamientos llenos de ansiedad, nuestro cuerpo se tensa automáticamente.

Cuando sufrimos estrés, nuestro cuerpo comienza a prepararse para luchar, haciendo fluir por tu cuerpo un montón de energía, y como no sabemos qué hacer con ella, se tensa.

La finalidad que buscamos no es solo relajarnos, sino de ser conscientes y explorar lo que vivimos en cada momento, de la mejor manera posible. Si estamos tensos tenemos que ser conscientes de esa tensión y vivirla con la curiosidad necesaria. Entonces puedes buscar que parte de tu cuerpo esta tensa y mediante la respiración conectar con  ella y aceptando lo que sientes. La situación cambiará.

Con el mindfulness acentuaremos la consciencia que tenemos de nuestro propio cuerpo. Te permite notar cualquier mínimo cambio en él y ante la primera señal de estrés excesivo puedes prestar toda tu atención a la nueva situación y descubrir como disiparla.

Cuando sufrimos dolor, lo único que queremos es que desaparezca. Tensamos los músculos y hacemos un esfuerzo por distraernos, o reaccionamos con enfado para que se acabe, lo cual aumenta la tensión en nuestro cuerpo. A veces queremos luchar contra el dolor, gastando mucha energía para hacerle frente. O tal vez nos resignamos, nos damos por vencidos y nos sentimos impotentes ante el mismo.

El mindfulness nos hace una propuesta diferente, hace que prestemos atención al foco del dolor, toda la que puedas. Esto implica llevar actitudes de bondad, curiosidad y aceptación hacia esa zona dolorosa. Al principio no es fácil, pero aprenderemos la diferencia que hay entre el dolor físico y el dolor psicológico. Uno es la sensación pura y dura de dolor en el cuerpo y el otro es el estrés, la ansiedad y la frustración que produce. Con el mindfulness aprenderemos a dejar marchar el dolor psicológico, relajando así la tensión muscular en la zona y mitigando el dolor físico.

La mente es como el mar, hay veces que esta enfurecido y otras que está totalmente en calma. Cuantas veces nuestra mente va de un pensamiento a otro y a otro, sin descanso. En cambio otras veces los pensamientos nos llegan de una forma lenta y pausada, muy espaciados.

El mindfulness no trata de cambiar la velocidad de los mismos, sino ser conscientes de ellos y de cómo surgen.

Cuando se trata de pensar nuestro cerebro repite casi siempre los mismos patrones, cada vez que piensas o haces algo en concreto, aumentas la posibilidad de tener el mismo pensamiento. Así al repetir el pensamiento o la acción la conexión que existe entre las neuronas aumenta. Si no eres consciente de esto, puedes tener todo tipo de pensamientos o comportamientos negativos que influyen en tu vida sin ni siquiera ser consciente de ellos, ni cuestionarte su verdad o validez.

La consciencia plena  anima a observar los pensamientos, emociones y acciones. Así serás capaz de identificar los pensamientos destructivos o cuestionar su veracidad.

En cada momento estamos tomando decisiones, seamos o no conscientes de ello. Cuanto más importantes sean, mayor impacto tendrán, así que siempre deseamos tomar buenas decisiones.

Tenemos que ser conscientes que nuestro cuerpo puede ayudarnos a tomar mejores decisiones: un pensamiento es una señal interior y la intuición forma parte de ello, es más rápida que un pensamiento racional. Con el mindfulness aprenderemos a profundizar en nuestra consciencia y conectar con nuestra parte intuitiva.

Cuando solo estamos atentos a los pensamientos y las emociones que sentimos, nos olvidamos de prestar atención a los estímulos que llegan de los cinco sentidos y no somos conscientes de nada más. Los pensamientos se basan en experiencias que hemos pasado que tenemos almacenadas en la memoria. Así mismo los pensamientos influyen en las emociones. Al no prestar atención a los sentidos, bloqueamos con los pensamientos y emociones pasadas lo que sentimos el presente, en este momento.

Con la consciencia plena, aprenderemos a comprender mejor nuestras emociones, saber que están en un constante cambio, sentiremos que son experiencias físicas. Las emociones tienen una tremenda influencia en el comportamiento y los pensamientos. Podremos observar nuestras emociones, notando la diferencia que hay entre nosotros y ellas. No somos nuestras emociones.   

La presencia plena nos ayuda a poner las cosas en perspectiva, nos da la oportunidad de parar y contemplar todos estos pensamientos y emociones que vienen y van para descubrir ese yo que se esconde en nuestro interior, siendo conscientes desde nuestro corazón.

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