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septiembre 2019

Dar las gracias

Dar las gracias 1579 888 Manel y Marina

ES UN ACTO DE BONDAD, GENEROSIDAD Y RECONOCIMIENTO.

La gratitud es una de las virtudes más valiosas del ser humano. Dar las gracias es una acción que parte desde nuestro interior, e implica tomar el tiempo necesario para apreciar de una manera consciente lo complejo que llegamos a ser nosotros y la vida. Dar las gracias es valorar el tiempo y los actos de cada persona,  y el nuestro propio. Es responder a la vida desde el amor, es tener el don de que a pesar de todo, somos capaces de apreciar lo que recibimos.

Ser agradecidos nos ayuda a reconocer el valor de las cosas, de los demás y de nosotros mismos. Agradecer es amar, y esto nos permite establecer unos vínculos sanos y profundos con los demás. Nos cambia la forma de ver la vida, y como nos vemos a nosotros mismos. Nos llena de alegría el corazón y así nos deja tomar mejores decisiones, más libres y con más confianza.

El poder de dar las gracias es incalculable. Al hacerlo valoramos a los demás, a las circunstancias y a todo lo que tenemos, y al recibirlo nos sentimos apreciados y reconocidos.

“La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás”       – Marco Tulio Cicerón-

Podemos expresar de muchas formas nuestra gratitud, con nuestra conducta, con un gesto, un abrazo, una mirada o con una sonrisa, cualquier forma es buena. Cuando lo hacemos desde nuestro interior, desde el corazón resulta emocionante y nos conmueve.

Es un sentimiento tan poderoso que forma parte de las personas que se sienten satisfechas con su vida, y no necesitan ir haciendo reproches, ser rencorosos o acumular resentimientos por hechos ya pasados.

Agradecer es integrar y reconocer, de esta manera nos acercamos a los demás de una manera sincera y humilde. Abrimos nuestra puerta a compartir, reconocer y celebrar el valor de lo vivido y con los demás.

Dar las gracias es un acto que solo surge de gente con corazón, gente generosa, que saben apreciar la sencillez y complejidad de la vida como partes de un todo. La gratitud es uno de los bienes más preciados del ser humano. Es bondad, generosidad y reconocimiento.

Es el don de quienes, a pesar de todo, son capaces de apreciar lo que reciben. Es igual si tienen un día bueno o malo, o si los problemas los desbordan, quienes la practican tienen una buena percepción consciente y se alejan de todo tipo de victimismo. Este tipo de personas saben dar las gracias por lo fundamental y trascendente. Perciben que lo importante no son las cosas que poseemos sino el tiempo que gastamos y los actos que llevamos a cabo.

La práctica de la gratitud tiene unos asombrosos beneficios para quienes la practican. No solo nos ayuda a mejorar nuestro bienestar emocional y regular el estrés, sino que también repercute positivamente en nuestra salud física.

“Expresar y experimentar gratitud aumenta la satisfacción de quien lo hace, aumentando también la vitalidad, la esperanza y el optimismo al hacerlo. Así mismo ayuda a disminuir los niveles de depresión, ansiedad, envidia y estrés”

Así pues lo mejor que podemos hacer es activar la gratitud, dejar atrás todo tipo de frenos que nos impidan llevar a cabo esta tarea. Desde el miedo al qué dirán, la sensación que qué ya es tarde, la soberbia o el orgullo, pensar que no seremos correspondidos o la vergüenza y la timidez.

Dar las gracias es un inmenso regalo que nos da la vida, hacia los demás y hacia nosotros mismos. Esto es algo que no debemos olvidar. Cuando convertimos la gratitud en una forma de vida, la felicidad se convierte en la norma…¡GRACIAS!

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Los cuatro acuerdos. Sabiduría Tolteca

Los cuatro acuerdos. Sabiduría Tolteca 1091 640 Manel y Marina

ESTO ES LO QUE SOY. ESTO ES LO QUE CREO. ESTOS SON MIS ACUERDOS CON LA VIDA Y CONMIGO MISMO

Hace miles de años los Toltecas era conocidos en todo el sur de México como «mujeres y hombres de conocimiento». Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. Formaron una comunidad de maestros (naguales) y estudiantes en Teotihuacán, la ciudad de las pirámides en las afueras de Ciudad de México, conocida como el lugar en que «el hombre se convierte en Dios»

A lo largo de los milenios los naguales se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y mantener su existencia en secreto. Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca fue conservado y transmitido de una generación a otra por distintos linajes naguales.

Esto es parte de su enseñanza…

Cuando somos capaces de reconocer que nuestros acuerdos gobiernan nuestra vida y lo que estamos haciendo no nos gusta, la única solución es cambiar de acuerdos. Si estamos dispuestos a cambiarlos encontramos cuatro acuerdos que nos ayudaran a romper con aquellos que surgen del miedo y nos impiden avanzar.

Nuestra vida la vamos construyendo desde que nacemos con acuerdos que hacemos con el mundo. De él  aprendemos la identidad de las cosas materiales e inmateriales, lo que está bien o está mal. En este proceso de aprendizaje tenemos que ir revisando constantemente nuestros hábitos, para poder transformarlos en acuerdos que nos sirvan.  Eliminar aquellos que nos son necesarios, aquellos que no queremos, aquellos que no nos valen y sustituirlos por otros cuyos principios y valores sean los correctos.

Necesitamos una gran fuerza para poder adoptar los Cuatro Acuerdos, si somos capaces de vivir con ellos, transformaremos nuestra vida de una manera asombrosa y vivirás el sueño de tu vida como tú quieres.

Hablemos de estos acuerdos…

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides. Si observas la vida encontraras muchas escusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”

Dr. Miguel Ruiz.

Primer acuerdo.

SE IMPECABLE CON TUS PALABRAS

Eres lo que dices, las palabras que salen de ti muestran a los demás lo que eres. Si no respetas lo que dices, no te estas respetando a ti mismo; si no te respetas a ti mismo no te valoras como persona. Respetar nuestras palabras es ser coherente con lo que pensamos y con lo que hacemos. Hace que seamos más auténticos y dignos ante los demás y ante nosotros mismos. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son responsabilidad nuestra

Nuestras palabras constituyen el poder que tenemos para crear, no solo son sonidos o símbolos escritos. Nuestra intención se pone en manifiesto a través de las mismas, lo que soñamos y sentimos lo mostramos por medio de ellas.

No son solo sonidos o símbolos escritos, manifiestan el poder que tenemos para comunicarnos y expresarnos, como consecuencia creamos lo que pensamos a través de las palabras. Creas tu vida a través de ellas. Puedes hablar.

Pero son un arma de doble filo, pueden crear el mejor de los sueños o destruir todo lo que nos rodea. Toda la fuerza que poseemos se basa en ellas, es magia. Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir otra.

Ser impecable con tus palabras es utilizar correctamente tu energía, en dirección a la verdad y el amor por ti mismo.

Hemos aprendido a hacer precisamente lo contrario, hemos hecho de la mentira un hábito cuando nos comunicamos con los demás y lo que es peor cuando lo hacemos con nosotros mismos.

Si llegamos a un acuerdo con nosotros mismos para ser impecables con nuestras palabras, podremos limpiar nuestro ser de ese veneno emocional que impide que seamos puros y estemos en paz con nosotros y  en consecuencia con los demás.

Tercer acuerdo.

NO HAGAS SUPOSICIONES

Tendemos hacer suposiciones de todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto, que es real. Hacemos suposiciones de lo que los demás hacen o piensan (nos lo tomamos personalmente) y después los culpamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Por eso, siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de ello.

Toda la tristeza y dramas que hemos experimentado tienen sus raíces en las suposiciones que hemos hecho y en haberlas tomado personalmente.

Suponemos que todos ven la vida igual que nosotros, que piensan, sienten y juzgan como lo hacemos nosotros. Esta es la mayor suposición que hacemos y es la razón por la cual nos da miedo ser nosotros mismos ante los demás. Porque creemos que nos juzgaran y nos culparan como nosotros mismos lo hacemos.

La mejor manera de evitar suposiciones es preguntar. Tenemos que asegurarnos de que las cosas nos quedan claras, si no comprendes alguna ten el valor de preguntar hasta que te quede todo bien claro. Una vez sepamos la respuesta no tendremos que hacer suposiciones porque sabremos la verdad. Cuando dejemos las suposiciones podremos comunicarnos con claridad y nuestras palabras se volverán nítidas e impecables.

Segundo acuerdo.

NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Suceda lo que suceda a nuestro alrededor, no te lo tomes como algo personal. Nos pensamos que todo gira a nuestro alrededor, creemos que somos responsables de todo.

Nada de lo que los demás hacen es por nosotros. Lo hacen por ellos mismos. Cada uno de nosotros vive su propio sueño, en su propia mente, los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vivimos nosotros. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que saben lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo.

“Ni la peor ofensa. Ni el peor desaire. Ni la más grave herida. Ni el más sutil alago. En la medida que alguien nos quiera lastimar se lastima a sí mismo.”

Sea lo que sea lo que hagan o piensen los demás, no tenemos que tomarlo personalmente. Incluso si nos dicen que somos maravillosos, no lo dicen por nosotros. Ya sabemos que lo somos, no es necesario que nadie nos lo diga para creérnoslo. Si nos tomamos las cosas personalmente nos exponemos a sufrir por nada.

Cuando convirtamos esto en un hábito, evitaremos muchos disgustos en la vida. Rabia, celos y envidia desaparecerán, seremos mucho más libres y fuertes emocionalmente.


Cuarto acuerdo.

HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS

Este último acuerdo es el que permite que los otros tres se conviertan en unos hábitos bien arraigados. Este cuarto acurdo se refiere a la realización de los tres primeros. Haz siempre lo máximo que puedas.

“Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos.”

Tenemos que pensar que eso puede variar en cualquier momento. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, así que en ocasiones, lo máximo que podremos hacer es tener una gran claridad, y en otras no será tan bueno. Cuando nos despertamos por la mañana renovados y con fuerzas, nuestro rendimiento será mejor que por la noche cuándo estamos agotados. Nuestro rendimiento dependerá de cómo nos sintamos, si estamos felices o disgustados, enfadados o celosos.

Tenemos que hacer lo máximo que podamos, en cualquier circunstancia de nuestra vida. No importa si estamos cansados o no estamos bien, si hacemos lo máximo que podamos, no nos juzgaremos a nosotros mismos de modo alguno. Y así no tenemos nada que reprocharnos, ni porque culpabilizarnos. Al hacer siempre lo máximo que podamos estaremos tranquilos con nosotros mismos.

“Naciste con el derecho de ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y compartir tu amor. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala. No te resistas a que la vida pase por ti.”

Los cuatro acuerdos son un resumen de la maestría de la transformación, una de las maestrías de los Toltecas. Solo tienes que adoptarlas, respetar su significado y su poder.

Este artículo ha sido extraído de:

 LOS CUATRO ACUERDOS

Un libro de la Sabiduría Tolteca

 del Dr. Miguel Ruiz  

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Con el paso del tiempo…

Con el paso del tiempo… 1920 754 Manel y Marina

Aprenderás que los héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentado las consecuencias.

Aprenderás que la paciencia, requiere mucha práctica. Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que ayuden a levantarte. madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de la experiencia, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho mas de tus padres en ti de lo que supones.Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes. Además, sería una tragedia si lo creyese, porque le estarías quitando la esperanza

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes todo el derecho a tenerla, pero meso no te da derecho a ser cruel

Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman pero no saben cómo demostrarlo. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien; algunas veces, tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también seras juzgado y, en algunos momentos condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que puedes volver hacia atrás; por lo tanto debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces, y solo entonces, sabrás realmente lo que eres capaz de soportar, que eres fuerte y podrás ir mucho mas lejos de lo que pensabas, cuando creías que no podías más. Es que realmente la vida vale, cuando tienes el valor de enfrentarla».

Autor desconocido

Solo nosotros tenemos el poder y la autoridad necesarias para enfrentarnos a la vida como nosotros queremos. No depende de nadie más. Solo nosotros decidimos que vamos hacer con nuestra vida. Con el paso del tiempo nos vamos dando cuenta del tiempo que hemos llegado a desperdiciar en no hacer nada y por desgracia no lo vamos a recuperar.

El tiempo y la experiencia son nuestro gran patrimonio, tenemos que aprovechar la experiencia adquirida en el tiempo que nos queda.

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